VICENT, Manuel. La novia de Matisse,
Punto de lectura, Num 12, col 4, 2003

He de confesar, que cuando comencé con la lectura de este libro, no conocía absolutamente nada del autor…y peor aún, cuando terminé con la lectura seguía en las mismas: el autor para mí, era un excelente desconocido y lo adjetivo de esta manera, ya que sin ningún referente al alcance, pude disfrutar de la lectura sin prejuicios ni contextos.

También he de confesar, que luego de encontrarme con la primer cuartilla, la cual me permito leerles textual, me costó mucho trabajo terminar el libro por que verdaderamente, lo siguiente, me pareció chocantísimo:

El marchante internacional Míchel Vedrano recordaba muy bien la proposición que le hizo su cliente Luis Bastos aquella noche: “Quiero que te acuestes con Julia. Le quedan sólo tres meses de vida. ¿Puedes hacerme ese favor?” Luis Bastos le expresó este deseo durante una fiesta en su casa de las afueras de Madrid, mientras le mostraba una de las habitaciones para invitados, que tenía un espejo en el techo sobre una cama adquirida en una subasta de muebles antiguos por la que pagó un sobreprecio, porque al parecer en ella se había acostado Isabel II con un amante alabardero y puede que allí hubiera engendrado a una de las infantas a8nque esto no se especificaba con claridad en el catálogo. No es que su mujer estuviera agonizando en ese lecho real. Julia era una chica llena de vitalidad que en ese momento movía por el salón su cuerpo aparentemente espléndido, en el que los médicos habían detectado una leucemia aguda según le acababa de confesar el marido. Al oír semejante proposición, Michel se quedó impasible sonriendo con un whisky en la mano.
- ¿Te vendo un cuadro y encima quieres que me acueste con tu mujer? – se extrañó.
- Eso es lo que quiero – le dijo su cliente Luis Bastos.
- No sé…, no sé si debo hacer tanto por el arte.

Termino la cita.

Esa, queridos amigos, es la primer cuartilla de La novia de Matisse cuyo autor es Manuel Vicent. Como alcanzarán a notar, el autor encuadra perfectamente la situación de la novela. El nudo se centra en estos dos actantes: Míchel Vedrano, marchante y Julia esposa tontita de un coleccionista de arte con mucho dinero.
Julia está desahuciada por los médicos, y su leucemia es Terminal, sin embargo, ella no lo sabe y su marido, en el afán de alegrarle los últimos días de vida, empieza a comprarle obras de arte carísimas. Y precisamente es en dónde Michel Vedrano, hace de las suyas. El marchante se propone convertir a Julia en una experta en arte acercándola a los frívolos círculos que lo rodean para que se empape de su argot y de su mood. Y para lograr su interés, usa la propuesta de Luis Bastos, transformando el goce estético en tensión sexual.

Entonces, cada vez que Míchel le presenta a Julia, una obra de arte, aprovecha su catarsis para crear entre ellos una especie de affaire platónico que además es alentado por el esposo de Julia: Luis Bastos. Aunado a que el marchante, asegura que el goce estético, ejerce una influencia de longevidad sobre las personas que la viven, y para muestra en la página 200 del libro dice:
“ Su teoría consistía en que la piedad religiosa ha sido sustituida hoy por una emoción laica que llamamos estética, pero el efecto es el mismo. Cualquier devoto de imágenes milagrosas que se convierta en un coleccionista de arte debería ser consciente de ese misterio y tratarlo como materia de fe, pero debe haber alguien que se lo explique como hacían los viejos chamanes.
- La belleza te sana, te salva, te hace inmortal por sólo entregar tu vida a ella como lo hacen los místicos de Dios –“

En esta definición de estética es en la que se fundamenta la novela, además de agregarle el nudo de la tensión sexual. O sea que si usted está interesado en saber si el marchante puede cogerse a la desahuciada a través del goce estético transformado en tensión sexual y la descripción de lo que pasa mientras ¿lo logra? Pues, tiene que leer el libro. Si no está interesado, evítelo, ya que el ritmo es irregular, de repente usa frases que suenan a comunes y los personajes son completamente previsibles…mire, le voy a poner un ejemplo: imagínese a un negro (él es un personaje secundario que vive en Nueva York) ahora, recuerde el cliché mas común acerca de los negros y conteste rápidamente: ¿cuál es la característica física mas reconocida de la gente de color?

Ahhh pues justamente, ese es el personaje. Él es novio-amante de una chica amiga del marchante y su única función es copular con la susodicha hasta dejarla (cito): “sucia, manoseada, toda pegajosa de semen y saliva, despeinada, feliz”…Y así de complicada es la novela…usted sabe si se arriesga.

lunes, agosto 18, 2008

3 Comments:

Hiena said...

Pues... la principal característica física de un negro es ganar todas las pinches pruebas de velocidad en las olimpiadas, que no?

Que ya se acaben esas pinches competencias

alicia said...

Ya sé. De por sí no nos concentramos en lo que es importante...así, tenemos que concentrarnos en semihéroes piteros. Eso sí, con un cuerpazo

Hiena said...

Hahahahaha

Ya estas pensando en reyes de chocolate con nariz de cacahuate. Gross

 
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