VICENT, Manuel. La novia de Matisse,
Punto de lectura, Num 12, col 4, 2003

He de confesar, que cuando comencé con la lectura de este libro, no conocía absolutamente nada del autor…y peor aún, cuando terminé con la lectura seguía en las mismas: el autor para mí, era un excelente desconocido y lo adjetivo de esta manera, ya que sin ningún referente al alcance, pude disfrutar de la lectura sin prejuicios ni contextos.

También he de confesar, que luego de encontrarme con la primer cuartilla, la cual me permito leerles textual, me costó mucho trabajo terminar el libro por que verdaderamente, lo siguiente, me pareció chocantísimo:

El marchante internacional Míchel Vedrano recordaba muy bien la proposición que le hizo su cliente Luis Bastos aquella noche: “Quiero que te acuestes con Julia. Le quedan sólo tres meses de vida. ¿Puedes hacerme ese favor?” Luis Bastos le expresó este deseo durante una fiesta en su casa de las afueras de Madrid, mientras le mostraba una de las habitaciones para invitados, que tenía un espejo en el techo sobre una cama adquirida en una subasta de muebles antiguos por la que pagó un sobreprecio, porque al parecer en ella se había acostado Isabel II con un amante alabardero y puede que allí hubiera engendrado a una de las infantas a8nque esto no se especificaba con claridad en el catálogo. No es que su mujer estuviera agonizando en ese lecho real. Julia era una chica llena de vitalidad que en ese momento movía por el salón su cuerpo aparentemente espléndido, en el que los médicos habían detectado una leucemia aguda según le acababa de confesar el marido. Al oír semejante proposición, Michel se quedó impasible sonriendo con un whisky en la mano.
- ¿Te vendo un cuadro y encima quieres que me acueste con tu mujer? – se extrañó.
- Eso es lo que quiero – le dijo su cliente Luis Bastos.
- No sé…, no sé si debo hacer tanto por el arte.

Termino la cita.

Esa, queridos amigos, es la primer cuartilla de La novia de Matisse cuyo autor es Manuel Vicent. Como alcanzarán a notar, el autor encuadra perfectamente la situación de la novela. El nudo se centra en estos dos actantes: Míchel Vedrano, marchante y Julia esposa tontita de un coleccionista de arte con mucho dinero.
Julia está desahuciada por los médicos, y su leucemia es Terminal, sin embargo, ella no lo sabe y su marido, en el afán de alegrarle los últimos días de vida, empieza a comprarle obras de arte carísimas. Y precisamente es en dónde Michel Vedrano, hace de las suyas. El marchante se propone convertir a Julia en una experta en arte acercándola a los frívolos círculos que lo rodean para que se empape de su argot y de su mood. Y para lograr su interés, usa la propuesta de Luis Bastos, transformando el goce estético en tensión sexual.

Entonces, cada vez que Míchel le presenta a Julia, una obra de arte, aprovecha su catarsis para crear entre ellos una especie de affaire platónico que además es alentado por el esposo de Julia: Luis Bastos. Aunado a que el marchante, asegura que el goce estético, ejerce una influencia de longevidad sobre las personas que la viven, y para muestra en la página 200 del libro dice:
“ Su teoría consistía en que la piedad religiosa ha sido sustituida hoy por una emoción laica que llamamos estética, pero el efecto es el mismo. Cualquier devoto de imágenes milagrosas que se convierta en un coleccionista de arte debería ser consciente de ese misterio y tratarlo como materia de fe, pero debe haber alguien que se lo explique como hacían los viejos chamanes.
- La belleza te sana, te salva, te hace inmortal por sólo entregar tu vida a ella como lo hacen los místicos de Dios –“

En esta definición de estética es en la que se fundamenta la novela, además de agregarle el nudo de la tensión sexual. O sea que si usted está interesado en saber si el marchante puede cogerse a la desahuciada a través del goce estético transformado en tensión sexual y la descripción de lo que pasa mientras ¿lo logra? Pues, tiene que leer el libro. Si no está interesado, evítelo, ya que el ritmo es irregular, de repente usa frases que suenan a comunes y los personajes son completamente previsibles…mire, le voy a poner un ejemplo: imagínese a un negro (él es un personaje secundario que vive en Nueva York) ahora, recuerde el cliché mas común acerca de los negros y conteste rápidamente: ¿cuál es la característica física mas reconocida de la gente de color?

Ahhh pues justamente, ese es el personaje. Él es novio-amante de una chica amiga del marchante y su única función es copular con la susodicha hasta dejarla (cito): “sucia, manoseada, toda pegajosa de semen y saliva, despeinada, feliz”…Y así de complicada es la novela…usted sabe si se arriesga.

lunes, agosto 18, 2008

No entendí como es que saltó la liebre al hombro. Fue casi mágico. Estábamos ahí, cenando, charlando, riendo normalmente, pasando un momento espléndido en el comedor de casa…y de repente, ¡sas! Saltó liebre a rasguñarme la cara.
-¿De dónde salió liebre? Yo no recuerdo haberla dejado entrar a mi vida y mucho menos a casa de mi madre ¿qué diablos hace sobre mi cara? –pensaba yo estúpidamente en lugar de aventarla a la pared mas cercana.
- ¡Te dije, te dije que no la dejaras entrar! – gritabas tú en lugar de acuchillarla y matarla de una buena vez.
Y liebre se dio gusto sobre mi cara rasguñándome con tus recuerdos hasta que se hartó y se fue.
Paralizados, vimos como se escondió mitad en ti y mitad en mí. Y con mi cara escurriendo sangre, observé que te había salpicado en la camisa, pero ahora reflexiono y creo que te alcanzó a rasguñar un poquito el corazón.

Hoy en la mañana, liebre me despertó. No sé cómo correrla. Estoy asustada pues en cualquier momento puede echárseme encima otra vez. Sé que es una pequeña liebre (de hecho, es sólo la mitad de una pequeña liebre) pero no sé qué influencias mágicas ejerza sobre otros, que me paraliza completamente. Y tampoco puedo pedirte ayuda, pues traes la otra mitad. Tengo miedo. Mucho miedo.

sábado, julio 12, 2008

¿Qué es lo realmente valioso en un músico?

Trabajando en una radio cultural y siendo melómana (de las que están enamoradas de la música, no de las que se aprenden nombres, fechas y canciones) me lo he preguntado en muchísimas ocasiones: ¿qué es lo realmente valioso en un músico?
El día que ví a Tom Waits en concierto, me regaló muchas ideas para poder responder a esa pregunta.

Había una vez, una melómana cuyo icono musical estaba casi en su totalidad contenido por Tom Waits. Durante mucho tiempo, soñó con verlo en concierto. Hasta que un día, uno de sus mejores amigos, le envió un correo electrónico conteniendo el link de la rueda de prensa avisando de la gira llamada PEHDTSCKJMBA (cfr. www.tomwaits.com) De inmediato, estuvo al pendiente de la venta de boletos y el día que salieron a la venta, logró obtener boletos de la fila 6. Su sorpresa fue mayúscula, al enterarse de que ticketmaster, para evitar la reventa, no estaba expidiendo boletos y que el método utilizado para entrar al concierto, sería acudir al lugar con la tarjeta de crédito con que habías hecho la compra, mas una identificación oficial…
Luego de tener la certeza de poder entrar al segundo concierto de la gira, se dio a la búsqueda de algunos boletos de avión baratos. No había…bueno, sí había, pero estaban caros; o mejor dicho, fuera de su presupuesto, entonces, aplicó el plan DM3 y compró boletos para Mexicali.
El 17 de junio, voló hasta la hermana república de las cachanillas y de ahí viajó hasta San Luis Río Colorado, Sonora, en donde pernoctó. Al día siguiente, fue a formarse en la fila para cruzar la frontera. Una fila de una hora, bajo el sol del desierto a medio día. Asoleada, llegó hasta dónde la migra. Ahí, el señor negro y serio le preguntó:
- Where are you go?
- To Phoenix –contestó ella feliz
- What are you gonna do there?
- At the Tom Waits concert
- Who?
- Tom Waits
Y señaló con su dedo índice al interior de una oficina. Luego, le entregó una hojita amarilla que decía: Phoenix.
- ¿Tengo que entrar ahí? – preguntó la melómana desconcertada
Asintió
- ¿Para qué?
- Permiso – dijo él muy serio
- Pero ya traigo la visa, ¿no sirve?
Negó con la cabeza
- ¿Está enojado?
Ignoró a la melómana

Dentro, en la oficina, la melómana desconcertada tomó un número para esperar el turno. 153. La pantalla electrónica anunciaba el 150.
- Ay qué bueno que no nos vamos a tardar. –Le dijo la melómana al acompañante graduado (esa historia se las cuento luego)
- Te dije que teníamos que sacar permiso – dijo él seguro de sí mismo
- ¿Y entonces estos cabrones para que nos hacen sacar la pinche Visa?
- Por eso: por cabrones – contestó el graduado

Luego de estar en la oficina por cuarenta minutos, sin ser atendidos, el graduado fue a preguntarle a la única señorita que se alcanzaba a ver, qué era lo que se tenía que hacer. La señorita muy amable dijo: -tome su ficha…- y siguió en lo que estaba. Montón de oficiales de la migra, oficiales-oficinistas…pero todos dentro de las oficinas que estaban a su vez en la oficina que a su vez estaba dentro de la migra. Veinte minutos mas tarde (no se olviden de sumar los cuarenta minutos anteriores) apareció una señorita. Y en la pantalla: 151…152…153
-¿A dónde van? – dijo la señorita latina de la migra estadounidense
- A Phoenix –contestó el graduado
- ¿A qué?
- Al concierto de Tom Waits – agregó orgullosamente la melómana
- ¿De quién?
- De Tom Waits
- ¿Y ese quién es?
- Un músico que toca en muy raras ocasiones – aclaró el graduado
- ¿Y dónde viven?
- En Guadalajara
- ¿Y desde Guadalajara vienen nomás a verlo?
- Sí – dijo la melómana, ahora más orgullosa
- No lo conozco. ¿Qué toca?
- Hace mucho, tocaba blues y jazz –dijo el graduado
- ¿Porqué si es tan importante yo no lo conozco? – puntualizó la señorita latina de la migra gabacha
- Mmmm, sale en la película de Drácula, la de Francis Ford Cóppola, es el loco, ¿la vió? –acotó la melómana
- No
- Bueno, ¿vió coffee and cigarrets de Jim Jarmusch?
- No
- Ah, pues en esas sale
- Ah. Son 12 dólares.
Y el graduado y la melómana, pagaron y se fueron en taxi al aeropuerto de Yuma, Arizona a rentar el PT Cruiser que los llevaría hasta Phoenix.

Llegando a Phoenix, se dieron a la tarea de buscar el downtown para encontrar el Orpheum teatre. Encontradas ambas cosas, tuvieron que buscar hotel. En el entendido de que el downtown es una zona financiera, preguntaron en el Hilton (170 dlls la noche), en el Holliday Inn (110 dlls la noche) y se decidieron por uno mucho mas pequeño llamado Hotel San Carlos (78 dlls) que además era un hotel histórico a sólo dos cuadras del teatro. Desempacaron y se dirigieron al Orpheum.

Para entrar al teatro, así como ticketmaster lo había anunciado, había que entregar la tarjeta de crédito con la cual, se habían adquirido los boletos: deslizarla por la máquina…fail. Deslizarla por la máquina otra vez…fail
- Go with my partner please…
Deslizarla por otra máquina…y al fin, dos boletos impresos.

Melómana estaba sumamente feliz. También sumamente rodeada de personas sumamente extrañas. Todos adultos –indie- contemporáneos.

El teatro Orpheum, era un lugar histórico muy acogedor, con decoración art nouveau que iba muy bien con la ocasión. Mientras melómana y graduado esperaban, escuchaban las conversaciones de los lados: todos recitaban de memoria los discos de Tom Waits, con fecha, disquera y nombres de las canciones incluídas.

- Válgame, estos sí están bien clavados…me dan miedo los obsesivos – pensó melómana
Mientras, graduado le decía:
- ¿Ya viste el escenario? Escribe que hay megáfonos detrás de los instrumentos y a un lado de los monitores.
- Sí, ya lo anoté - mientras melómana escribía un poemilla que nunca publicará por malo
- ¿Ya pusiste también que al centro del escenario hay una plataforma de metal?
- También…- mientras melómana verificaba el playlist que había bajado de Internet de lo que el músico había interpretado en el concierto del día anterior.

Y mientras un blues muy western y antiguo salía por los megáfonos, para sonorizar la charla, el teatro se llenó completamente.

Tom Waits salió al escenario. Melómana soltó una lagrimilla feliz y cursi. Waits empezó a doblar su cuerpo de la cintura hacia arriba para marcarles el ritmo a los músicos. Comenzó a golpear con sus enormes botas de trabajo, la estructura metálica donde estaba de pie y Lucinda (cfr. Brawlers del album triple, Bastards) empezó a sonar.

Melómana no podía creerlo, la voz aguardientosa de Waits sonaba perfecto en este concierto que siempre imaginó. Con cada una de las canciones, Waits iba sorprendiendo a la audiencia y a sus músicos.

Melómana y graduado, disfrutaron cada una de las 25 piezas. Cantaron “Innocent when you dream” cuando Waits lo pidió y además observaron con gusto cada una de las piezas percutidas por él, en su performance.

Graduado y Melómana quedaron boquiabiertos, con cada uno de los movimientos del músico, con los que demostró ser un director creativo de orquesta, utilizando todos y cada uno de los recursos a su alrededor para enriquecer las canciones: a los músicos, a los instrumentos, al piso, al público…

Terminado el show, concluyeron que lo que hacía importante a un músico era la música misma: su ejecución, su conocimiento formal de la misma para después poder modificarla al antojo, incluso, con elementos externos a él. Melómana y graduado ya podrán observar y oir la música desde otro lugar…y Melómana pudo terminar esta crónica.

Mientras caminaba sobre las flores, la princesa pensaba en su futuro, en su cargo importantísimo para el pueblo, en su vida de triunfos y de fortalezas.

Y las azucenas recibían sus pies de una manera terrible y determinante, pero el objetivo de la princesa era tan claro y preciso, que no importaban las flores que pisaba. Eso, sólo hacía el camino más hermoso y confortable.

La constancia de la princesa era envidiable. Todos los días se levantaba temprano a continuar con su camino, y descansaba hasta ya entrada la tarde, lo que le permitía avanzar varios kilómetros diarios. Lo bueno era que los pétalos de las azucenas, acolchonaban y odorizaban espectacularmente el camino.

Ella, la que camina, le decían quienes la veían pasar. Su nombre se había olvidado ya entre los pueblos, pues la hazaña de ir siempre hacia el lugar predeterminado era inigualable…y así, ella, la que camina, anduvo por años hasta que encontró la meta que buscaba.

Cuando llegó ahí, se detuvo a enfatizar los sentidos. Y entonces, sintió el suave viento de la gloria rozando sus labios. El cansancio satisfactor indicando el logro alcanzado. La textura aterciopelada de los pétalos debajo de sus pies. Y entonces, volvió la vista atrás para agradecer los cientos, los miles de pétalos que habían sido aplastados por su andar hacia el objetivo. Y cuando observó el camino andado, marcado por la destrucción, decidió ya no mirar hacia atrás y mejor, continuar adelante, hacia otro objetivo mas alto que le permitiera seguir sintiendo pétalos bajo los pies.

martes, julio 08, 2008

- Estoy bailándote desnudo. Entiende que desnudo es sin ropa, sin sentimientos, sin sensibilidad, sin pudor.

Carmen lo miró a los ojos.

- ¡Carmen! Si te bailo desnudo, lo último que tienes que ver, son mis ojos.

Carmen lo miró al pecho. Carmen lo miró a la pelvis. Carmen no encontró qué ver y desvió la mirada a la pared detrás del bailarín.

- ¡Carmen! ¡tienes que mirarme con lujuria! ¡tienes que mirarme como queriéndome comer! ¡Obedece!

Carmen estaba vestida. No lo deseaba y tampoco obedecía. Sólo miraba a través de él, pero reflexionaba profundamente acerca del momento. No tenía miedo y tampoco sonreía.

- Si te estoy bailando es con un propósito ¿no lo entiendes? ¿Por qué no obedeces? ¿Por qué no hablas? ¿Por qué no me deseas?

- ¿Sabes qué? Si quieres que te haga caso, vístete. Eres mucho mas interesante cuando no te encueras.

Y luego, la plática siguió avanzando:


mau. dice:
sobre niños machucados
look intelectualón-seductor-lectoradelreforma-cachondonaonanista-melómana dice:
todos mis amigos estan bien locuaces
mau. dice:
y sangre
mau. dice:
y demás
mau. dice:
jajejejajeja
mau. dice:
en algo te has de parecer a ellos...
mau. dice:
mau. dice:
si eres bien locuas verdad¿
mau. dice:
q chiiiiiiiiido tener una prima locuas

Menos mal: A alguien tenía que parecerle divertida mi locura.

martes, abril 10, 2007

Lo que dice la Mau acerca de los links de este blog:

mau. dice:
y luego tienes un amigo bien locuas
mau. dice:
q la neta me gustó mucho si blogger
mau. dice:
pone puras cosas bien violentas
mau. dice:
y bien enfermas

JAJAJAJAJAJA

Haz tenido tantos nombres como rostros diferentes, pero siempre vuelves a mi vida para seguir con la tortura sentimental.
He de reconocerte que haz sabido ser creativo: desde el viaje de estudios al extranjero, pasando por hacerme un bien, engañarme con otra durante mas de seis meses o decirme cínicamente: soy tan culero contigo, que ya no sé ser más culero.
Pero la última, esa sí no se me hubiera ocurrido: mira que dejarme por que sufrí un accidente que no me deja ejercitarme y por lo cual engordé, mira que esa sí es muy mala razón para dejarme, tan mala que es buena.
Pero yo tengo la culpa, por no fijarme en que eras siempre el mismo con rostros y nombres diferentes. Y ¿sabes? Ahora no me preocupa la tortura, ahora me preocupa que tú seas el único hombre en este mundo y yo no me haya dado cuenta antes…eso sí sería muy triste.

domingo, noviembre 05, 2006

El performance no me gustó. Me hizo sentir débil, pequeña e indefensa. Sin embargo, el show luego del performance, ha sido bonito y disfrutable.
No ha habido desfile precisamente, pero sí se ha formado una lista para nombrarse en tiempos de soledad futura. No ha habido abrazos azules ni verdes, pero sí la conciencia de algunos que pasaron o de otros pretendidos y de algunos más, añorados profundamente y que tendrán que suceder en algún momento.
Ha habido consciencia de la vida, ya tan olvidada por costumbre de hacerse y ser. Ha habido consciencia del amor y de la ternura que no están en lo sensorial pero sí en lo espiritual. Ha habido sonidos ya casi olvidados en lo auditivo pero no en lo sentimental. Ha habido paz en lo físico, pero no en lo intelectual.
Y ya que la deidad (cualquier nombre que esta tenga) tuvo la delicadeza de enviarme a ser parte de un performance para recordarme que el ritual aquel, en el que el enojo era el protagonista, no era lo más conveniente; ahora que lo veo a los ojos, pido ternura, justicia, brazos…
El performance no me gustó. De verdad. No me gustó. Sin embargo, espero aprender lo correspondiente.

jueves, octubre 12, 2006

La mujer que no podía ser amada
La miró con unos ojos especiales. En otras ocasiones ya la habían visto de esa manera, pero ella nunca. Era su mejor amiga. Nunca esperó de ella ese tipo de compasión en el que decir “pobrecita” era una especie de limosna.

La miró entonces, con esos ojos especiales mientras platicaban que fulana o sutana no querían casarse, y entonces soltó la frase aquella: “y tu, ¿cuándo vas a animarte a tener un bebé?”. Hay que decir, que la cuestionada era soltera y aquella frase le sonó como a: “pobrecita, tú sabes que nadie puede quererte, si quieres ser madre, pues anímate antes de que pase mas tiempo” Y repito, era su mejor amiga, nadie la conocía como ella.

Esa noche no pudo dormir. Ya lo había pensado. Tantas decepciones amorosas le habían hecho pensar que era la mujer que no podía ser amada, sin embargo, no quería aceptarlo. Ese día, después de que su amiga se lo dijera con otras palabras le quedó claro: nunca, nadie podría amarla.

¿Las razones? Pueden ser muchas o ninguna, pero la soledad y el miedo, a partir de ese día la hacen temblar cada vez que alguien le dice al oído: “te quiero” porque parecen decir: “enamórate de mí, que voy a hacerte sufrir”

viernes, julio 14, 2006

Decidí comprarme un aliento morado. Sí, un color que saliera por mi boca cada vez que hablara. Tomé la decisión el día en que me enfadé de que me juzgaran por como me veía: yo quería decirles cuán en contra estaba de la represión, de la igualdad impuesta, de la sumisión no-pensada, de los clichés no-autónomos...y entonces, me compré un aliento morado. De manera que cada vez que soplaba, fumaba, amaba, reía un hilito morado salía de mi boca para ir a parar a algún lugar de la atmósfera.
El morado se fue convirtiendo poco a poco, en un color comercial de alientos, sin embargo, era atractivo para otras personas que se me acercaban:
- ¡Qué raro! -decían - no es común ver a una mujer como tú, con un aliento como ese.
Y se quedaban a observarlo durante algún tiempo.
Esa fascinación, en algunas ocasiones se convertía en amor morado. Este es un amor que se va fácilmente, se diluye entre el rojo y el azul, entre el viento del invierno. Puede convertirse rápidamente en furia, en melancolía, en tristeza. Y la fascinación que ejercía al principio, siempre terminaba por convertirse en algo mas producto de la repulsión por los alientos morados. Y lo que al principio había sido tan atractivo, terminaba por convertirse en un lastre. Pero ¿quién dijo que tener aliento morado era bonito? Yo no lo hice por estética.
- ¿Sabes? El aliento morado es propio para la juventud - me dijiste alguna vez.
- Este aliento, no tiene nada que ver con mi edad, sino con mi postura frente a la vida.
- Pero yo quisiera verte con tu propio aliento.
- Es mio. Yo lo elegí. - Y me entregué a tus ojos profundos, esperando descubrir que en ti no había enamoramiento morado que pudiera convertirse en repulsión, ya pasado el tiempo.

miércoles, julio 12, 2006

Hay una historia qué contar.
Hay mil y un historias dentro de la Historia para contar…o para no contar, pero que conformaron vida y personalidad.
Hay muchas historias vividas y dichas, a veces, desvirtuadas de tanto que se han repetido en otras historias que no han sucedido, pero que se conocen y se presienten.

Pero también hay una historia por vivir.

Una Historia de cuya narración, nace la esperanza de que no haya sido contada nunca antes.

¿Será posible?

martes, mayo 16, 2006

Y aquí estoy. Sola. Cuidando borracheras, esclareciendo puntos que no tendría que aclarar, preocupándome por novias celosas, mujeres desalmadas, cuentos inacabamos y crudas ajenas. Aquí estoy. Sola y mi computadora. Radiohead de fondo...y en el fondo, no hay radiohead, no hay canción para cantarse con estos loops tristísimos, cortados de canciones que hablaban de dolor, de traición, de vacíos que se llenan con el hurto.

Y por eso, cada vez estoy mas sola y mas vacía. Porque es difícil volver a conformar lo robado, desde la incertidumbre del nunca-o desde la incertidumbre del amor.

Ya no suena radiohead. Ya no suena la campana del corazón que identificaba a la esperanza. Ya no suena mas que una sola frase adentro: ¿cuándo?

domingo, mayo 14, 2006

Te pedí que te retiraras. Esa noche querías hacerme el amor pero mi pudor me lo impedía. Yo en serio te amaba, y no quería sentirme como una cualquiera contigo. No quería manchar las sábanas de sangre, no quería que ninguna mácula hormonal nos hiciera sentir sucios. Tú no comprendiste el porqué de mi rechazo, me sabías excitada y te parecía contradictorio que no quisiera que me tocases.
Estuviste un rato abrazando mi espalda hasta que te cansaste de elucubrar e imagino que al no encontrar ninguna respuesta satisfactoria, te levantaste al baño. Yo imaginaba cómo te masturbabas detrás de la puerta. Imaginaba como me reprochabas el desinterés y representabas una venganza pensando en el cuerpo desnudo de otra, de cualquier otra.
Regresaste a la cama. Te recostaste dándome la espalda. Y yo, comencé a llorar.
- ¿Qué tienes?
- Tengo que estás enojado conmigo porque no sabes hacer cuentas...
Te quedaste callado un momento. Te diste la vuelta. Me abrazaste y gentilmente hiciste girar mi cuerpo para verte de frente. Me besaste. Larga y tiernamente. Me besaste con un beso nuevo pero anunciado por tu ternura, por lo tanto, conocido.
- Ya me enfadé de seguirte la corriente con tus ideas puristas - dijiste- Y mientras te reías me llenabas la boca de tu sabor. Y comenzó el juego del dulce sometimiento. Las idas y venidas de la ternura violenta. Hasta que paraste el juego.
Viéndome a los ojos. Me suplicaste con la mirada que te dejara continuar. Mi resistencia cedió. Me quitaste la pijama y luego, la ropa interior, con los riesgos que eso implicaba.
- No quiero manchar las sábanas. Son las nuevas y luego la mancha no se les quita.
- Shhh- Y volviste a besarme.
Te sentaste en la cama, apoyado en la cabecera. Y me sentaste, completamente desnuda, sobre tu pierna izquierda mientras con tu mano derecha, me acariciabas entre las piernas...esperaste, esperaste, esperaste hasta que exploté. Luego, observaste la mancha de sangre que estaba sobre tu muslo izquierdo:
- Es lo mas hermoso que hemos hecho querida. Me has dejado conocer todas tus regiones y fluidos. Son hermosos. Son lúbricos. Son tú.
Esa noche no dormí. Esa noche soñé despierta contigo.

martes, mayo 02, 2006

Desde la causa perdida,
con el propósito de no-ser...


Ahora que estoy reflejando mi no-imagen sin reflejo, en la porcelana blanca de este excusado, recuerdo todos aquellos pseudo-reportajes de las pseudo-revistas que explicaban el porqué y el cómo de la bulimia, y también recuerdo que la sensación de náusea cuando las leía era por su horrible sintaxis y peor vocabulario, no porque tuviera principios (o finales) de bulimia.

Mientras sigo con el dedo en mi garganta, no logro que la sensación (física) de asco, sea la suficiente como para lograr vomitar todo lo que he comido, que no ha sido poco por cierto. Sin embargo, la sensación intelectual del asco ha ido in-crecendo durante la última semana en la que he intentado unirme al club bulímico de moda. No sé si por la bulimia en sí o por la inutilidad de los esfuerzos.

Y la insensatez de los actos, incomprendidos, inclusive, por ellos mismos, insisten en destruir el mundo actual para remplazarlo por un mundo alterno basado en lo mínimo, en la insuficiencia, en la austeridad.

Desde la causa perdida, pero no por no ser productiva, sino por ser desconocida, sigo preguntándome ¿para qué diablos morirse lento si rápido es menos doloroso?

martes, marzo 21, 2006

La casa de la risa

Me sentí feliz cuando él prometió que yo viviría en la casa de la risa por siempre. Pensé que al estar ahí, podría al fin sonreír eternamente; sentirme protegida, aliviada y sobre todo ligera de humor.

Nunca creí en la alegoría de felicidad. Así, un acontecimiento sobre otro que te pueda ofrecer placer humorístico de manera interminable. Pero cuando él lo dijo con esa forma de verme, de tocarme, de hablarme, le creí loca y ciegamente, creí que vivir en la feria sería lo más grandioso que me hubiese pasado.

Así fue. Vivir en la feria ha sido una de las experiencias mas memorables de mi vida, si embargo, la memorabilia no tiene nada que ver con la felicidad.

Al principio, me sentía como el minotauro en su laberinto. Estaba siempre dentro de la casa. No entendí que la casa misma, no era la atracción de la feria, lo era yo: la mujer encerrada por siempre dentro de la casa de la risa, eso era lo que se promocionaba. Era casi objeto de estudio antropológico que aquello que se había pensado para causar risa y entretenimiento “sano” en una feria, ahora causara estremecimiento. Y extrañamente tenía mucha mas popularidad que cualquier otra atracción de la feria.

Yo era esa mujer. La que fue entrenada sin darse cuenta. La que al principio, en el encierro, se destornillaba de la risa con cada espejo, con cada payaso saliendo de imprevisto de cajas de colores. Luego, el hastío y la costumbre de lo sorpresivo, de la burla hacia mi imagen distorsionada, me hicieron caer en la ataraxia. En ese momento, fue cuando comenzó con la promoción de la “mujer en la perpetuidad de la casa de la risa”.

La atracción era pagar el boleto y observarme a través de pequeños orificios hechos a la casa. En ella, se encontraban todos los instrumentos característicos de la misma: espejos que distorsionaban la imagen; payasos saliendo de cajas de diferentes tamaños, formas y colores; carcajadas que nunca cesaban. Los observadores tenían que quedarse callados para que yo no me diera cuenta. Al principio no les resultaba entretenido ver cómo yo daba vueltas hasta el cansancio para luego acostarme frente a los espejos como una loca y observar el movimiento de mis brazos en su reflejo. Eso lo supe después, cuando me ayudaste a escapar para darme cuenta de la realidad.

La cosa mejoró para el público, luego de que me llegaron ataques apasionados de angustia. Yo sentía esa pasión desmedida a causa de mi amor por él que se convertía en angustia extrema al verme encerrada en esa prisión de pseudo-alegría.

Y sí, he de aceptar que su estrategia era simple pero muy bien lograda. Él introducía espejos nuevos, uno a la vez, que proyectaban imágenes diferentes a la de todos los otros que ya estaban dentro: alguno en el que me veía hermosa, otro en el que me veía inteligente, otro mas en el que me veía infantil, todo para que yo pudiera entretenerme y olvidarme de él un momento con los reflejos que me ofrecía. Luego, hacía su entrada triunfal a la casa. Y dependiendo de la imagen reflejada, era su actitud hacia mí. Por ejemplo, el día que puso el espejo en dónde me veía hermosa, entró con una actitud altiva: despreciándome, portándose frío y rechazando mis caricias para después salir. Y así, siempre encontraba la antítesis del reflejo para desequilibrarme, de manera que a su salida yo estuviera siempre hecha un torbellino de emociones diversas. Ese era el punto en el que a las personas les gustaba comprar su boleto y observar mis performances que podían ir desde un simple llanto...hasta desgarrar mis vestidos con la nariz de cualquier payaso, así me tomara días hacerlo.

Cuando se le acabaron las ideas, invitó a otros hombres a que introdujeran espejos en la casa. Hombres que me estimaban y por quienes yo sentía un especial aprecio: mis mejores amigos, mis compañeros de trabajo, mis exnovios. Él los convenció sin decírselos: simplemente se fué. Me dejó ahí, en la casa de la risa...sola. Completamente sola, prometiendo volver algún día.

Los demás, buscando hacerme compañía, no soportaban mis cambios de humor, y creyeron que introduciendo sus propias creaciones en vidrios que reflejaran tal o cual cosa, yo mejoraría algún día. Intentando alegrarme, sólo consiguieron trastornarme aún mas. Y cuando ya no cabían mas reflejos en la casa, ni mas emociones en mí, regresó.

Se paró frente a mí. Yo, me sentí lúcida después de mucho tiempo. El público soltó un ligero aplauso del que yo me dí cuenta, pero que no pude distinguir como tal. Yo pensé que quizá llovía afuera. Me incorporé y salté a sus brazos. Es verdad, él tampoco pudo dejar de abrazarme. Y así, entrelazados, me dijo que yo era la mujer mas extraordinaria que hubiese conocido, que me amaba y que esperaba haberme hecho feliz durante ese tiempo, pero que yo ya no le podía dar mas ni él a mí. Los espejos se habían agotado, al igual que mi salud mental y emocional.
Me soltó y me dijo que alguna vez volvería. Caminó a la puerta, salió. Todos los espejos comenzaron a ser retirados de la casa. No sé cómo, pero en un par de horas, sólo quedó la casa vacía y yo dentro de ella. Por lo que comencé a dar vueltas y vueltas y vueltas y vueltas y vueltas...hasta que tú te compadeciste. Tú, el forajido, el público recién llegado, fuiste el único que tuvo misericordia y entraste a rescatarme: sin espejos.

lunes, enero 23, 2006

- Te quiero

Los perros ladraban cercanamente, en el parque que servía de escenario para los encuentros entre ellos los dos.

- Ya te he dicho que no me digas que me quieres, me siento comprometido a decírtelo yo también, y no es que no lo sienta, simplemente, me parece que malgastas el sintagma.
- Entonces, no te quiero.
- ¿Ya vamos a empezar con problemas?
- No. Sólo quiero evitarlos. Guardaré silencio entonces.

Y con la mirada, quiso decirle que lo que sentía dentro de alguna u otra forma tendría que salir. Que el pedirle que no lo expresara era violento, por la forma y por el fondo pero que lo amaba y que quería en verdad que esto funcionara.

- ¿Porqué me ves así?
- ¿Así?. ¿Cómo?
- Con esa mirada. Me incomodas.
- Perdón. No sé de qué hablas.

Y entonces, lo besó, para decirle que en muchas otras ocasiones ha sido violentada, suprimida, callada, y que hay mucho dolor dentro, sobre todo porque sigue sin entender porqué el amor obliga, incomoda, compromete. ¿Qué no se supone que el amor es libertad, ímpetu y felicidad?

- ¿Y qué mas, nena?
- ¿Qué mas de qué?
- Pues no sé.
- Pues nada. No pasa nada

martes, enero 17, 2006

La depresión, la angustia y la tristeza me persiguen sin tregua.
Yo pretendo combatirlas desde la razón, pero ellas siempre ganan ya que cuentan con armas tan poderosas como la esperanza...

lunes, noviembre 28, 2005

La esperanza es la perseverancia inmóvil...

Soy el infinito proceso,
la constante recurrencia de todos: y de nadie.
La soledad que acompaña
por motivos intelectuales, y psicológicos, y terapéuticos.

Soy la timidez extrovertida,
que sonroja y seduce
y que cuando se convierte en la extroversión tímida
ahuyenta, asusta, enloquece.

Soy la diferencia,
la paciencia impaciente,
la madurez infantil,
la versatilidad,
la necedad consciente y provocada.

Soy la ternura renegada,
la escritura rosa que quisiera ser de cualquier otro color,
lo público y lo privado,
y sobre todo,
soy todo lo anterior, multiplicado hasta la locura:
soy pasión.

miércoles, noviembre 09, 2005

 
Desde la trinchera, desde mi sonido... - Wordpress Themes is proudly powered by WordPress and themed by Mukkamu Templates Novo Blogger