Nunca había tenido que ser tan fuerte como hoy, ser bastón de hierro aunque por dentro seas de carrizo.

Nunca me había sentido tan triste como hoy, sonrisas efímeras: buenas actrices que ocultan el cansancio de vivir.

Nunca me había sentido tan sola como hoy; rodearme de gente, para rellenar por un instante el desierto a mi alrededor...y seguir sonriendo.

Ni una metáfora, ni una alegoría...

miércoles, noviembre 05, 2003

Este es un cuento sobre alguien que quiere escribir algo sobre alguna cosa...y el tiempo pasa y Zap Mama sigue tocando en la grabadora que acompaña de fondo al autor del cuento sin empezar.

La hoja en blanco indica que; tras transcurrir cacofonías, minutos, espacios en blanco e ideas tontas; el cuento aún no comienza. A estas altura el lector (o sea tú, porque este cuento sólo tiene la intención de ser publicado frente a tus ojos) ya debe estar aburrido y aportando ideas para que el cuento se haga. “Bien, bien” dirá el lector “si a la autora no se le ocurrió nada a mí ¿porqué tendría que ocurrírseme?. Si YO SOY el lector y él es el autor. Por eso, porque yo soy el lector y tú el autor te pido que recortes tu idea y la pegues aquí:



















NOTICIA DE ÚLTIMO MOMENTO: Se les informa a los autores-lectores de este cuento, que la real academia del cuento (que acaba de ser conformada) no acepta cualquier pachequés como cuento. REPITO: NO ACEPTA cualquier pachequés como cuento. El cuento debe tener argumento, además de inicio, nudo y desenlace y esto no tiene nudo. El único nudo que se alcanza a ver, es el que el autor-lector tiene en la cabeza y por el cuál no puede escribirse un cuento con todas las de la ley. GRACIAS.

Bueno. Pues ya haz leído, nuestro cuento ha sido un total fracaso. Tendremos pues que empezar con: “había una vez en un país muy lejano, un cuento estriñido. Era el único cuento estriñido del mundo: por más que intentaba salir de la pluma de algún escritor del mundo, este no podía fluir con la claridad necesaria como para que fuera. Un día un autor, tomó fibra de don José Cahuenga y el cuento por fin pudo ser. Sin embargo su salida fue tan accidentada que no pudieron rescatarse las letras enteras y el pobre cuento tuvo que ser deshechado por obvias razones.

miércoles, octubre 15, 2003

¿En qué tiempo conjugar
el verbo nosotros?

Si fuimos,
si ya no somos
pero tenemos algo más,
si no sabes si seremos
pero sigues conjugando el verbo amar
en un presente que no es perfecto.

¿En qué tiempo conjugar
los verbos que nos unen?

Discurrir...o escurrir, es lo mismo: al final es viscoso, amorfo y hediondo pero de lo más natural. Asi es lo que escribo.

Alguien sabe como diablos se ponen la enie y los acentos?

jueves, septiembre 25, 2003

He estado leyendo que los blogs son nada m�s que para burlarse de uno mismo. ah ching�, pos s�, con raz�n, no me sale nada bien esto de la escritura.
Uno que se cree darketo perpetuo por las viscisitudes (�asi se escribe?) (�ya ven c�mo no puedo burlarme?) de la vida, uno que se siente una m�ndiga piltrafa y que al final escribe como para mandarle el texto a Carla Estrada, o mejor a�n, a Silvia Pinal.

Uno que intenta escribir de tripas, buche y coraz�n y nom�s salen alas rosas por las manos, desas que usa Hello Kitty en sus bolsitas m�s cursis. y lo peor, es volverse a leer y darse pena ajena. �Y que porqu� lo escribo? sabe. Segurito es pura pinchi autocomplacencia, nom�s por joder pues.

Lo bueno es que nadie me lee, por lo que nadie tiene que soportar tanta estupidez.

Qu� se le va a hacer, unos tienen el don y otros somos tercos.

domingo, septiembre 21, 2003

VIDA ROBADA

¿Qué va a ser de mí cuando sepa que no le llevo 5 años sino 40?. ¿Qué sería de mí si Oscar Wilde viviera para ver que Dorian Grey existe? Sí, Dori and gray…qué chiste tan mamón…es que me aflora la juventud en chistes pendejos, sobre todo cuando acabo de hacer el amor con él.

Es que su juventud me vuelve loca y no sólo es que me pueda volar la cabeza por que me penetre una y otra vez con su verga inolvidable, sino que trastoca mi salud mental, ¿cómo se puede vivir como una chica de 24 años cuando se tienen 64?.

Lo peor es vivir una vida que ya no me corresponde, porque sí, tengo el vigor físico y la lucidez mental para hacerlo, pero no entiendo las cosas tan impersonales, o mejor dicho, no entiendo como las relaciones pueden ser tan cercanas cuando los implicados no se han visto una sola vez en su vida. Tampoco entiendo que la música suene toda igual y digan que es diferentísima una canción de otra, ¡no se diga un intérprete de otro!. Luego, mis contemporáneos entenderán; ¡no les gusta la comida casera!, qué digo la comida casera: no les gusta comer. Vivir en el caos, en la rapidez, en la soledad acompañada sólo lo he hecho por él, por su amor, por sus venas, por nuestro pacto de muerte que significa un pacto de vida.

Pero le pediré elegantemente, para que no lo note, que cuando terminemos con nuestra existencia, lo haga él primero: no vaya a enterarse antes de morir que ha dormido, vivido, viajado, gozado con quien podría ser su abuela: con una vieja que le robó la vida

jueves, septiembre 11, 2003

Yo no quería. Deveras no quería. Es que he sido educada de la mejor manera: pues no crean que por pobres íbamos a ser desas descocadas, que a la primer provocación yandan enseñando todito...Pero pos es que acá, en Guadalajara por más que le rezo a la virgen de Zapopan, nomás no me publican y por la mera verdá, el que no enseña no vende.

Entonces, encomendada al ánima de Sayula pos llegué aquí a donde se muestra lo más que se puede. Pero estas cosas del chamuco nomás no se me dieron y la puritita verdá, ni le entendía a esta página del demonio. No fué sino hasta que el hermano Tito (que acá entre nos, de vez en cuando dejo que me pellizque un poquito) me brindó su ayuda que esto pudo tomar cristiana forma. Y pos, le doy las gracias ¿edá? porque sino hubiera sido por sus sabios besos, digo, consejos, esto no haiga servido.

Espero en Dios, que sirva dialgo.

lunes, septiembre 01, 2003

La sexualidad no anda en burro.

La sexualidad de los tapatíos es tan diversa como número de habitantes hay en Guadalajara. No se puede hablar de características comunes, puesto que la sexualidad tiene que ver con lo que somos y con lo que hacemos y nuestra individualidad está plenamente reflejada en nuestra sexualidad. Quizá el único punto en común entre la sexualidad de todos los tapatíos es el espacio y el tiempo que compartimos.
Sin embargo, existe un lugar en donde los sentidos se despiertan y agudizan, la sensualidad está a la orden del día. En este lugar no necesitamos fingir lo que somos, al contrario, lo más característico de nuestra personalidad sale a flote y la mezcla de sexualidades comienza.
Al entrar al lugar hay que subir escalones, esta es la primera señal que nos indica que subimos a un nivel sensorial superior. Por supuesto, por una aventura como esta hay que pagar la cuota de tres pesos y cincuenta centavos, ¡nada caro para semejante travesía!. De aquí en adelante, nuestra sexualidad se pondrá de manifiesto y en contacto cercano, (¡qué digo cercano!, cercanísimo) a otras sexualidades. Además, los elementos más característicos de los roles de género que jugamos a diario se vislumbran por todo el lugar: el caballeroso que deja el asiento; la aprovechada que se hace la embarazada para que le dejen el asiento; la colegiala de minifaldita a cuadros; la señora analista que se fija en la de la minifaldita, el señor caliente que intenta ver más pierna por debajo de la falda, el que se hace el dormido para no dejar su asiento, aquél al que le vale madre y fuma a pesar del espacio tan pequeño; la señora comunicativa que va gritando las noticias más oportunas de toda su cuadra; el gay que le tira la onda al camionero; la viejita que se quiere caer en cada esquina; el viajante que se les hace su empanada de camarón al mayor número de personas en el menor tiempo posible, la chava buenota que se agacha cada que puede para que además de los calzones también le alcancen a ver algo de pechuga...en fin, todos esos roles y combinaciones de género que son posibles.
Curiosamente en esta mezcla de género, quizá lo que más sobresale no es precisamente el rol, sino todo aquello que lo acompaña y resalta. El olfato, por ejemplo, percibe una mezcla indescriptible de olores que se contraponen, pero al mismo tiempo se complementan: sudor, perfume caro y barato, orines, jabón, dulces, papitas y vómito van formando un solo aroma familiarísimo: el olor a camión. Además, los otros sentidos se encaminan a defender la postura adquirida frente a los demás, lo que significa no sólo defender tus ideas sino también, el espacio vital propio: yo soy, y a mi espacio nadie entra (entiéndase mi espacio, como el lugar que yo ocupo, ya sea solo o acompañado, cerca o lejos de las demás personas). La combinación de roles de género, congujadas con todos estos elementos sensoriales da por resultado una explosión erótica de la que es difícil escapar.
El erotismo es producido en nuestro cuerpo por una serie de estímulos que trabajan directamente con nuestros sentidos. Si todos los sentidos son estimulados de manera poderosa, es innegable que pueda existir el erotismo en un viaje en camión urbano:
Recorres con mirada penetrante cada una de las caras que te mira, de primera instancia haz sido desnudado virtualmente frente a los demás, te encuentras desnudo y solo al comienzo del viaje, sin embargo, a lo largo del mismo, te vuelves cómplice y repites ese mismo acto con los nuevos pasajeros que abordan el autobús.
Tomas tu lugar, hay roce de pieles, conforme el camión se va llenando, este roce se vuelve cada vez más contínuo y duradero, no importa quién lo realice, el ser humano es un ser sexuado pero consciente de que se dispone solamente a recibir las caricias de otro ser de la familia de los homínidos, en un incesante roce de personalidades, el tacto se regocija de conocer, desconocer y reconocer. Si eres muy afortunado y estás sentado, en uno de los altos en que el camión frene con vigor, cabe la posibilidad de que alguno de los presentes te caiga sentado en las piernas. En estos casos, cuando escuches el -“perdón”- de la persona implicada, lo menos que puedes responder es: -“ha sido un placer”-.
Por otro lado los oídos tienen tanto que oír, que se forma una masa sonora en la que las ondas se cruzan y revuelven de tal manera, que no alcanzas a distinguir entre un sonido y el siguiente. Pero cuando el oído se alía con la vista, entonces se pueden reconocer esas personalidades de las que hemos hablado, juntas y revueltas.
Por último el gusto. Este es quizá el sentido menos utilizado en esta experiencia sensorial, a menos que te encuentres con alguien con quien lo puedas utilizar, algo nada difícil dadas las circunstancias.
Sin embargo, en algún momento tienes que bajar del camión, en ese instante, cuando bajo del camón, es cuando pienso que todos somos tan diferentes que no podría decir que existe un estereotipo que dicte las sexualidades tapatías, lo diverso es lo que nos hace iguales y aunque reneguemos de los camiones, quizá estos viajes, nos dejen una enseñanza más significativa, sensualmente hablando, que incluso al estar con tu pareja.
¡Subeeeen!.

domingo, agosto 31, 2003

 
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